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¿Qué hacen los colombianos cuando se pensionan?

Un estudio detalló que 8 de cada 10 pensionados continuaron trabajando. La gran sorpresa fue que muchos decidieron cambiar de profesión. ¿Están los colombianos inconformes con el trabajo al que se dedican?

 

A la gente le gusta trabajar.

 

Quisimos saber qué piensan las personas que no necesitan trabajar.  144 colombianos de niveles profesionales y directivos nos contestaron tres sencillas preguntas: si querían continuar trabajando cuando se pensionen y, al menos teóricamente, ya no lo necesiten; si lo harían por el gusto de trabajar o por necesidad económica, y si lo harían en su profesión de siempre o en un trabajo muy diferente.  El 14% de los encuestados ya estaban disfrutando de una pensión de jubilación.

Es muy interesante registrar que 7 de cada 10 encuestados (70,14%) consideran que continuarán trabajando una vez se pensionen. De los que ya están pensionados, lo hacen ¡8 de cada 10!  Y 2 de cada 3 personas (64%) piensan que seguirán trabajando por el gusto de hacerlo, más que por necesidad económica -cifra mayor entre los ya pensionados, que son 7 de cada 10-.

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Algo habíamos comentado al respecto en anterior columna en la que hablamos de las personas que se pensionan y que, pudiendo dejar de trabajar, por el contrario, lo que más desean es vivir dependiendo de sus propias fuerzas y alcanzar las metas que aún siguen planificando, mantenerse actualizados en las nuevas tecnologías, ser productivos y trabajar, la mayoría, sin necesitarlo económicamente.

Nuevamente: a la gente le gusta trabajar.  Como, además, es claro que la gente necesita trabajar, el ideal es, entonces, vivir de un trabajo que se disfruta, porque eso nos hará más felices, lo que es muy importante porque todos los seres humanos, sin excepción, queremos la felicidad.  Y pareciera que muchos logran disfrutar plenamente su trabajo, pero muchos otros no, y otros sólo parcialmente.

Por ejemplo, llama mucho la atención que, en nuestra encuesta, 2 de cada 3 encuestados (63,31%) consideran que su trabajo, una vez pensionados, será en una profesión diferente a la que han ejercido.  Entre los ya pensionados, esto ocurre en realidad en la mitad de los casos: el 53% trabaja hoy en una profesión diferente y el 47% en su profesión de siempre.

¿Por qué ese fuerte deseo de cambiar de oficio de forma tajante, una vez que no se depende del ingreso que el trabajo aporta? ¿La gente -al menos en ese porcentaje- vive hastiada con su profesión?  ¿Ese deseo de cambio estaba presente desde antes, pero no se podía dar por depender del salario? ¿O, más simple y positivamente, hay deseos postergados de oxigenar la vida y de trabajar en algo nuevo y diferente, aunque se ame la profesión?

Lo que sabemos es que muchas personas valoran la “zona de confort” que les depara un trabajo y una empresa que conocen bien, y esa comodidad bien puede estar, o no, asociada a un verdadero disfrute del trabajo. Desempeñarse con destreza en un entorno conocido es algo que normalmente no se quiere abandonar. El problema, para el psicólogo Mihaly Citzenmihaly (en Fluir, una Psicología de la Felicidad), es que nuestras habilidades se desarrollan constantemente y, lo que era retador, apasionante y fuente de aprendizaje, suele dejar de serlo, y el trabajo se torna aburrido. Pero la zona de comodidad sigue operando, y es allí donde puede empezar a oponerse al trabajo que verdaderamente da felicidad.

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En otra investigación que hicimos con más de 1.200 ejecutivos colombianos hace unos pocos años, para medir el disfrute del trabajo y contrastarlo con el número de empleos diferentes que estas personas habían tenido en sus carreras, encontramos que disfrutan más su trabajo quienes han trabajado en cuatro o cinco empresas diferentes, frente a quienes han estado sólo en una o dos, durante sus carreras.  Podría pensarse que estos últimos han optado más -como tendencia- por la zona de confort, que por las decisiones de cambio, pagando su precio en menos disfrute del trabajo.

Quizás disfrutar el trabajo del que se vive requiere entonces una constante actitud vigilante sobre sí mismo para detectar cuándo la zona de comodidad está restando oportunidades al gozo del trabajo; una introspección periódica para recuperar la perspectiva, y para renovar las metas de productividad y de aprendizaje, y mucha valentía para tomar las decisiones que aseguren estar siempre aportando eficazmente y disfrutando el trabajo correcto. El trabajo es un pilar de la felicidad, y eso hay que tomárselo muy en serio.

Contacto
LinkedIn:Camilo Vásquez*
*El autor es consultor en desarrollo de carrera, con más de 25 años de experiencia. Es gerente de  Vásquez Kennedy, empresa que ha apoyado el desarrollo profesional de más de 10.000 gerentes y profesionales; coach de desarrollo de carrera, especialista en Comunicación Organizacional y Psicólogo. Fue elegido en 2021 en el Top 5 de los HR Influencers de Colombia.

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